domingo, 18 de diciembre de 2011

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO



Un Corazón que acoge
El Corazón de María es un corazón que acoge, que está abierto
a la Palabra, que se ilumina con la Luz verdadera. El Corazón
de María nos enseña a acoger en nuestra vida a Aquel que
viene a encender nuestras ilusiones, esperanzas, proyectos. El
Corazón de María se hace uno con el de su Hijo. Es un
Corazón con Luz, porque en ella habita la Luz.
Como María queremos aprender a acoger la Luz. Queremos
que Jesús esté dentro de nosotros, para que Él bombee nuestro
corazón y nos marque el ritmo de nuestra vida con sus
opciones y con su Amor.
Con María hoy queremos cantar que se haga en nosotros según Tu voluntad.
Oración:
Corazón de María, Corazón abierto a la Palabra, ayúdanos a estar disponibles a los planes de Dios.
Aprendamos a cambiar nuestros esquemas, planteamientos y ocupaciones y seamos más de Él, como tú.

                               






4º Domingo de Adviento


Desde nuestro barco oteamos la figura de María y José en una isla, esa isla somos cada uno de nosotros. Dios ha llegado a nosotros, y lo ha hecho de la forma más sencilla... haciéndose niño, un indefenso niño pequeño que nos transmite ternura, devoción, cariño, perdón...
Debajo de la silueta del pesebre encontramos la bola del mundo.
Dios ha venido a nosotros, a nuestro mundo, a nuestra vida... No nos quiere perfectos, nos quiere como somos, con nuestras limitaciones y nuestros valores.
Dios, con su llegada a nuestro planeta solo nos trae un mensaje... OS AMO. Dios nos ama y nos lo demuestra con su hijo Jesús.
Nosotros, desde nuestra embarcación, gritamos con gozo ¡¡¡TIERRA A LA VISTA!!! porque, realmente hemos encontrado aquello que nos da vida aquello que nos anuncia un mañana mejor, un mundo con más paz, mas humanidad, más compañerismo y más libertad.

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