miércoles, 28 de noviembre de 2012

LA VIRGEN MILAGROSA
 
 
Es una de esas fiestas marianas que me recuerdan mi infancia. Estudié en un colegio de San Vicente de Paul: La Purísma Concepción y siempre añoro esos días: San Vicente, Santa Luisa de Marillac...Cómo ibamos a la capilla a rezar o a celebrar la misa. Ahora estarán con el Triduo a la Virgen.
Sigo llevando en mi cartera la medallita de la Virgen...
 
 
 
La primera aparición de la Virgen de la Medalla Milagrosa tuvo lugar el domingo 18 de Julio 1830, en París, en la capilla de la casa central de las Hijas de la Caridad, a una religiosa llamada Catalina Laboure. Fue en un retablo de forma oval.
La Reina de los cielos estaba de pie sobre el globo terráqueo, con vestido blanco y manto azul. Tenía en sus benditas manos una especie de diamantes, de los cuales salían rayos muy resplandecientes que caían sobre la tierra. En la parte superior del retablo estaba escrito en forma de semicírculo “¡Oh María sin pecado concebida!, rogad por nosotros que recurrimos a Vos”. En el reverso del retablo se encontraba escrita la letra M, sobre la cual había una cruz descansando sobre una barra, y debajo los corazones de Jesús y de María.
Durante la visión, la religiosa oyó que la Virgen le decía que era preciso acuñar una medalla según el modelo que estaba viendo, y que cuantos la llevaran puesta alcanzarían especial protección de la Madre de Dios.
Esta visión se repitió algunas veces, a la misma religiosa, durante la Misa y durante la oración, en la misma capilla.
Una vez acuñada la medalla, las gracias obtenidas se multiplicaron, al punto que los fieles comenzaron a hablar pronto de una “Medalla milagrosa”. Poco después, una conversión instantánea, ocurrida en 1842, en la iglesia romana de San Andrés delle Fratte, hizo que esta devoción mariana alcanzara un nivel mundial de difusión.
 
 
 
 

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