martes, 4 de septiembre de 2012

LA EDUCACIÓN Y MARÍA MONTESORI




María Montesori

El viernes 3 de septiembre se cumplía el 142 aniversario de Maria Montesori, una mujer única en su tiempo que enseñó al mundo que otra enseñanza era posible. Sus métodos (Método Montesori) están basados en la lógica aplicada desde el amor hacia los niños y hoy en día se reconocen en buena parte del mundo, hecho este que no impide que sea un método de una minoría por las dificultades de encontrar profesores formados en esta corriente pedagógica, a pesar de que muchos de sus métodos se han integrado con naturalidad en preescolar, pero difícilmente pasan de esta etapa.
España no es un país que se reconozca por la rápida aceptación de novedades en sus pilares sociales o educativos, pero Montesori (el método) no es una corriente seguida tan solo en su país de nacimiento (Italia) sino que está fuertemente instaurada en países tan divergentes como Estados Unidos o Argentina. En nuestras escuelas tradicionales, el perfil del profesor es el dominante durante la etapa educativa, todo gira en torno a sus conocimientos (o a su escasez de los mismos), las escuelas Montesori giran en torno al niño, a su capacidad para aprender con material creado para ese mismo propósito.
Decía Maria Montesori: «El niño, con su enorme potencial físico e intelectual, es un milagro frente a nosotros. Este hecho debe ser transmitido a todos los padres, educadores y personas interesadas en niños, porque la educación desde el comienzo de la vida podría cambiar verdaderamente el presente y futuro de la sociedad. Tenemos que tener claro, eso sí, que el desarrollo del potencial humano no está determinado por nosotros. Solo podemos servir al desarrollo del niño, pues este se realiza en un espacio en el que hay leyes que rigen el funcionamiento de cada ser humano y cada desarrollo tiene que estar en armonía con todo el mundo que nos rodea y con todo el universo».
Sergei Brin y Larry Page, creadores de Google, estudiaron bajo este método y por ello decidieron crear un doodle especial el viernes pasado, para conmemorar el nacimiento de María. No han sido los únicos gurús tecnológicos educados bajo el método Montesori, también Jeff Bezos (Amazoon) y Jimmy Wales (Wikipedia) entre otros muchos que han destacado en un campo como el tecnológico donde la creatividad es fundamental a la hora de destacar, entre otras cosas porque estaban acostumbrados desde pequeños a pensar por si mismos y a disponer de autonomía y un entorno libre y adecuado para resolver por su propia cuenta problemas adecuados para cada una de las etapas de la vida.

María Montesori
María Montesori (1870-1952) con un grupo de niños

Pero, ¿qué es y por qué es tan reconocido el método Montesori? Podíamos  resumirlo como un método que pone el centro de atención sobre la actividad dirigida por el niño, quedando relegado el profesor a la observación clínica de su aprendizaje. El objetivo es liberar todo el potencial del niño partiendo de la base de que “la escuela no es un lugar donde el maestro transmite conocimientos, sino un lugar donde la inteligencia del niño se desarrollará a través de un trabajo libre con material didáctico especializado“.
Para comprenderlo desde la base, póngase usted en lugar del niño. No, no piense, póngase literalmente a la altura del niño, de rodillas. Desde allí intente interactuar con todos los objetos cotidianos que están a su alrededor. Pase un rato deambulando de la cocina al salón y desde allí a su habitación y luego saque sus propias conclusiones. Evidentemente nuestras casas, nuestra sociedad están hechas para los mayores, incluso en planteamientos tan básicos como la altura de las cosas. Si usted quiere que su hijo aprenda a sentarse y levantarse de la mesa, pruebe a comprar una mesa y una silla acorde a su estatura. Si quiere que su hijo aprenda a comer rápidamente con el tenedor (a los seis/siete meses lo hacía mi niña), siéntelo a la mesa como si fuera uno más, dele su plato, su cubierto y la misma comida que toque cada día (en sus proporciones y con cuidado con los alimentos alérgenos y similares), pronto le imitará y pinchará con el tenedor, se lo llevará a la boca y comerá. Lo mismo pasará con el vaso de agua, si deja a su hijo investigar y probar, no dará crédito (como pasa con todos los que nos rodean) a las habilidades que el niño adquirirá. Por supuesto en estos ejemplos usted debe ser consciente de que va a limpiar mucho, mientras aprende y también después.
El niño, por si mismo, bajo los estímulos adecuados y en un entorno propicio, potencia sus habilidades mucho más rápido y con mayor destreza que bajo la educación “tradicional”, en el ejemplo de la comida, abriendo la boca y recibiendo la cuchara de su padre o madre hasta los dos o tres años. Hoy mi hija por ejemplo, no ha cumplido el año y medio y no soporta que le den el yogurt en la boca, lo come ella sola, apurando con gran destreza hasta la última cucharada. Claro, que este es un ejemplo, el de la comida, que daría para mucho más de sí, ya que para que se hagan una idea, cuando Ariadna dejó de tomar leche materna, pasó directamente a tomar leche de vaca en vaso (no conoce el artefacto llamado biberón), por el medio el salón quedó regado de blanco muchas veces, pero les puedo asegurar que a día de hoy su pericia bebiendo leche y mojando galletas o simplemente bebiendo agua de un vaso es la de un niño con algún año de más. Nada de esto se hubiera conseguido si no incentiváramos como padres (menos de lo que nos hubiera gustado por el escaso tiempo libre) su parte creativa, sus ganas de aprender y de hacer las cosas independientemente.
«Nadie puede ser libre a menos que sea independiente; por lo tanto, las primeras manifestaciones activas de libertad individual del niño deben ser guiadas de tal manera que a través de esa actividad el niño pueda estar en condiciones para llegar a la independencia». María Montesori.
Dentro de casa o del centro educativo, el método Montesori recoge una serie de planteamientos pedagógicos que no tendrían ningún sentido si no se verían desde el prisma del amor (paterno o del profesor) por el niño y la empatía de estos con los jovencitos (ejemplo anterior de la altura y similares). Partiendo de que el niño pueda tener su propio espacio a su medida, Montesori buscará potenciar sus habilidades motrices e intelectuales, siempre desde el prisma de fomentar la propia seguridad en si mismo del más pequeño, caldo de cultivo para que este comience a experimentar e incluso a corregirse sus propios errores. Otro ejemplo, a Ariadna no se le repitió hasta la saciedad que la cuchara se cogía al revés (de como la cogía ella) para que las lentejas no acabarán en el suelo, ella misma se dio cuenta de que las lentejas no le llegaban a la boca y como veía que al resto (previsiblemente) si, probó otras maneras. Hasta que lo consiguió.
Muchas veces oímos en nuestro entorno cosas como “mi hijo nunca gateo” o similares. Salvo enfermedades motrices, este es un hecho que solo se explica si al niño no se le ha dejado gatear. Parece una obviedad pero no lo es. Como en cada una de las actividades de la vida de nuestros hijos, podemos tener dos funciones, una la de los padres que fomentan la actividad, otra la de los padres que desaliantan la actividad. Si algún niño no ha gateado, quizá deberíamos pararnos a pensar porque. ¿Quizás porque nunca se le dejó en el suelo el tiempo suficiente para que el mismo investigara un entorno amigable y protegido? ¿Quizás porque a las primeras intentonas el niño siempre recibía la ayuda de los padres en forma de brazos para llegar a su destino? ¿Quizás porque puesto en el “andador” pensábamos que iba a estar mas seguro o aprendería antes a andar? ¿Quizás…?
En todo lo que nuestros hijos hacen subyace el comportamiento de los mayores por detrás. Los más ágiles y precoces andando suelen tener padres que les dejan caminar y fomentan que así sea. Los padres o abuelos que abusan de gritos y “cuidados” o “te caerás” o “te vas ha hacer daño” con aspavientos varios que dan lugar a continuos sobresaltos en los chiquillos, verán como sus hijos tardan más en caminar o tienen mas temor al hacerlo, hecho este que probablemente les llevará a darse más trompazos porque no han conseguido desarrollar (de momento) sus capacidades motrices adecuadas para su edad. Pero el problema no es de los niños, tan solo de que no han tenido el entorno adecuado (físico o emocional).
Si tuviera que terminar de explicar el método Montesorí no encontraría mejor final que esta frase recogida de su espacio en Wikipedia: “Su fin educativo es la autonomía en todos sentidos: intelectual al formar un pensador crítico, moral a través de la reciprocidad y el respeto mutuo, social al trabajar con sus pares, emocional a la seguridad que le brindan los límites, la educación de la voluntad y la autosuficiencia“. No es necesario tener una escuela Montesori cerca, los padres también podemos fomentar la autonomía y la seguridad en si mismos de nuestros hijos, si creamos el entorno adecuado y les dejamos hacer.

PARA SABER MÁS:




«El niño, con su enorme potencial físico e intelectual, es un milagro frente a nosotros. Este hecho debe ser transmitido a todos los padres, educadores y personas interesadas en niños, porque la educación desde el comienzo de la vida podría cambiar verdaderamente el presente y futuro de la sociedad. Tenemos que tener claro, eso sí, que el desarrollo del potencial humano no está determinado por nosotros. Solo podemos servir al desarrollo del niño, pues este se realiza en un espacio en el que hay leyes que rigen el funcionamiento de cada ser humano y cada desarrollo tiene que estar en armonía con todo el mundo que nos rodea y con todo el universo». María Montessori.



María Montesori [Fuente: Wikipedia] Nació el 31 de agosto de 1870 en Chiaravalle, provincia de Ancona, Italia, en el seno de una familia burguesa católica y falleció en Holanda en 1952, a los 81 años de edad. Su madre fue Renilde Stoppani. Su padre Alessandro Montessori era militar de profesión y muy estricto; pero en su familia se reconocía el derecho a cierta educación de la mujer.
Estudió ingeniería a los 14 años, luego estudió biología y por último fue aceptada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Roma “La Sapienza”. A pesar de que su padre se opuso al principio, se graduó en 1896 como la primera mujer médico en Italia. Fue miembro de la Clínica Psiquiátrica Universitaria de Roma. Más tarde, estudió antropología y obtuvo un doctorado en filosofía, época en la que asistió a uno de los primeros cursos de psicología experimental. Es contemporánea de Freud y desarrolló su propia clasificación de enfermedades mentales.
Colegio Montessori en Holanda, 1915. Fotografía recogida en el libro “Van Holkema & Warendorf’s Uitgevers Mij”, Ámsterdam, 1916, que trata sobre el método Montessori.
Cuando se unificaron las provincias italianas y se independizó Italia, hubo un deterioro en la situación económica del país. En ese momento, se interesa por las condiciones sociales, especialmente de las mujeres. Participa en dos congresos internacionales para mujeres: en Berlín en 1896 y en Inglaterra en 1900. Habla de las mujeres y de los niños, enfatiza las repercusiones que las condiciones de vida tienen sobre la sociedad. En 1898, en un congreso en Turín expuso la importancia de la educación y atención a niños con deficiencias mentales. Era el año del asesinato de la emperatriz de Austria Sissi y ella planteó la relación entre el abandono infantil y el desarrollo posterior de la delincuencia.
Entre 1898 y 1900 trabajó con niños considerados perturbados mentalmente. Se dio cuenta de que estos niños tenían potencialidades que, aunque estaban disminuidas, podían ser desarrolladas y que eran dignos de una vida mejor sin representar una carga para la sociedad. Aquí decide dedicarse a los niños el resto de su vida. Observó a los niños de una institución para niños “ineducables” jugando con las migajas de la comida, porque no había ningún objeto más en el cuarto. Vio que no se las comían, sino que las manipulaban y se dio cuenta de que lo que les hacía falta eran objetos para manipular, que el ser humano tiene necesidad de actividad, de realidad, de cultivar su inteligencia y personalidad.
El método Montessori [Fuente: Wikipedia], es un método educativo alternativo basado en las teorías del desarrollo del niño ideadas por la educadora italiana María Montessori a finales del siglo XIX y principios del XX. Su libro El método Montessori fue publicado en 1912.
La cosmovisión de este método es de gran relevancia para la educación vigente en el mundo entero.
Este método educativo se caracteriza por poner énfasis en la actividad dirigida por el niño y observación clínica por parte del profesor. Esta observación tiene la intención de adaptar el entorno de aprendizaje del niño a su nivel de desarrollo. El propósito básico de este método es liberar el potencial de cada niño para que se autodesarrolle en un ambiente estructurado. El método nació de la idea de ayudar al niño a obtener un desarrollo integral, para lograr un máximo grado en sus capacidades intelectuales, físicas y espirituales, trabajando sobre bases científicas en relación con el desarrollo físico y psíquico del niño. María Montessori basó su método en el trabajo del niño y en la colaboración adulto – niño. Así, la escuela no es un lugar donde el maestro transmite conocimientos, sino un lugar donde la inteligencia y la parte psíquica del niño se desarrollará a través de un trabajo libre con material didáctico especializado.

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